
Este borrador de cuneto lo rpesente en un taler, pero aun no estra limpio, me bsase en un capitan pirata real, pero mas que nada solo use la idea de que llevaba musica a bordo de ahi en adelante, es una lucine mio, esta muy sucio peor nno importa.
Recordado la ruta planeada, era el único en cubierta esperando el objetivo, guardadas las velas y sustituidas por unas viejas y percudidas, era la primera vez que intentaba este tipo de estrategia, el prefería atracar, su cuerpo se vigorizaba con la sola idea de causar caos en el barco enemigo, pero al pensar que el ataque fuera en su querida Perséfone le causaba un debilitamiento de las articulaciones, su reputación se respaldaba en las estrategias y capacidades poco ortodoxas de crear estratagemas, Troya no hubiera estado sitiada por mas de un año, de el haber estado ahí, siempre se aseguraba de no dejar supervivientes y sus demonios oradores, formaban parte de las marañas tan complicadas, pero solo se daban cuenta de su papel propio desempeñado, ignorando el de los demás, al final de cuentas todo terminaba igual. La invocación de la muerte y sus cantos por el ensuciar de las armas y el abrazo del alcohol para redimir los pecados, era el ritual acostumbrado de sus tripulación, menos el, en sus marañas era el primero en ensuciarse las botas, pero el no hacia lo que los otros, también invocaba a la muerte, pero a el disfrutaba del canto y del pulsar de su lira. Era tanta la fascinación de sus cantos que cierta ocasión la muerte fascinada por su atención, le dirigió la palabra: ¬¬
-Mi querido capitán, te has ganado un lugar en mi corazón, eres uno de los pocos que se embelesa con mis cantos, así que puedes pedirme lo que quieras, para mi no hay imposible -dijo la inmortal Hela como una voz melodiosa.
-Mi señora debes saber que los que mas ansió, es escuchar tus cantos, pero preferiría tenerte a mi lado y escucharlos siempre que yo quisiera –el capitán se acerco y se arrodillo lentamente-. Se que mi pretensión es inadmisible, peor aun así quiero rogar por ella.
El capitán le estaba pidiendo que se subordinara a el, al contrario de enojarse, Hela se sentía alagada, el aspecto demandado por su trabajo le exigía parecer un cuerpo putrefacto, por lo tanto, pocos mortales se fijaban en ella, pero ese capitán parecía fascinado y no le hablaba con respeto por temor como todos. Un arranque de pasión la llevo a concederle que cantaría para el, siempre y cuando, los instrumentos que le diera fueran tocados al mismo tiempo. El pacto era simple, si todos los instrumentos eran tocados, por seres humanos, el vástago de Hela que habitara en los infernales instrumentos, se apoderaría de las facultades del respectivo cerebro hasta que el capitán lo deseara, pero le seria cobrado con su vida, el tiempo que escuchara las canciones fuera de las matanzas, se le cobraría con vida, el capitán se alegro, le dijo que dejara los instrumentos en su cabina y que la llamaría mas tarde.
Ya de noche en la cabina, el capitán escuchaba las canciones de Hela, al terminar cada canción le recordaba que le seria cobrado con su vida el y capitán asentía con una cara resignada pero con una sonrisa sincera, se embelesaba por completo en los cantos, lloraba reía, cantaba, hacia coro, incluso bailaba con ese cuerpo putrefacto, al terminar cada canción después de recordarle que su vida se consumiría platicaban un rato sobre la letra de la canción, sobre como había creado, luego compartían experiencias parecidas. Hela canto y danzo con el capitán por tres días, varias veces trataban de interrumpir los piratas del capitán, pero a el ya no le interesaba nada, no dejaría que la muerte se fuera, el ya no quería nada mas que escuchar sus cantos, estaba loco por su música y su compañía, cuando intentaron abrir la puerta con una hacha, Hela inmediatamente izo un agujero en la pared que daba al mar y bajaron bailando por una estela roja hasta el fondo del mar seguidos por los músicos. Pasada una semana en el fondo del mar Hela, sin darse cuenta Hela lentamente había revelado su verdadero aspecto, hasta que el octavo día se rebelo por completo es cuerpo y el rostro de la diosa del infierno, incomparable, cualquier humano podría quedar hechizado de esa totalidad incluso la mujer mas bella, no habría podido negar lo atractiva que era la diosa sin su vestimenta de trabajo. El capitán ya estaba ciego y sordo, apenas si se podía mover, pero antes de eso el capitán le había dicho que no dejara de cantar. No dejaba de contemplar el cuerpo inerte del capitán, aun vivo, días atrás le ofreció la inmortalidad pero el capitán la rechazo, con el argumento que el compadecía a los inmortales, parloteando que no podían compartían las desdichas humanas ni las alegrías, a excepción de ella por ser la encargada de la vida y la muerte.
Hela decidió cantarle una última canción aun cuando su vida no le alcanzaba para una mas, comenzó la canción que duro un día completo, se encontraba el sol en a posición que se suele llamara el crepúsculo de la mañana y dejo de cantar con el mismo del día siguiente, en ese transcurso el capitán había recuperado su vitalidad. Esa última canción había sido sobre la vida del capitán Fenrir. La platica, el atrevimiento, el pacto con la diosa, el rechazo de la inmortalidad y de cómo este la había enamorado. El capitán Fenrir no comprendía porque no había muerto a lo que le respondió: esa última canción esta inconclusa y no terminara así. Llevo al capitán a su guarida y le dijo que siguiera con su vida para que siguiera su canción y que esta terminaría cuando el así lo quisiera, la muerte, le daba libertad de decidir la hora de su fin. El capitán Fenrir le dijo que le agradaba su compañía y que quería que lo siguiera siempre con sus cantos de la vida, de lo contrario la amenazo, de concluir con letra de la canción, a lo que Hela respondió paulatinamente con versos y estrofas:
-…A la muerte y su abismo logro conquistar, y con un suspiro de el, ella haría su voluntad…
…A cambio la diosa exigía una retribución, había sido impertinente con la cuestión…
…El amor de ella no lo dañaría, solo un recuerdo le daría, una bofetada le atascaría el rostro…
…una cicatriz en forma de hoja, se abraza de su mejilla, arrastrando la penitencia, que le concedió indulto pero no amnistía…
El capitán Pirata Fenrir fue el pirata más grande pero no el más conocido, afamado por sus sangre fría, estratagemas, tener un grupo de músicos en su tripulación que tocaban en plenos ataques y por su atractiva esposa dotada de una incomparable voz y la cicatriz de su rostro que se convirtió en su bandera. La noche en que el capitán pirata Fenrir desapareció cuando cayo al mar herido por un sable, su esposa se esfumo, pero la canción aun esta inconclusa, se siguen escribiendo estrofas.

Una vez que el capitán fuese sido atacado por un sable... ¿Este sobrevivió? ¿Por que se desvanece la diosa del infierno? ¿Que paso con la tripulación?
ResponderBorrarSin duda eres muy buen escritor!
Sigue así!